Cannabis medicinal: las CBD-rich

por Xos /

Recientemente, y con cierta asiduidad, me he topado con perspectivas un tanto extremas sobre el auge de los usos medicinales del cannabis y de las variedades CBD-rich. Aunque soy perfectamente consciente de la exageración que practican algunos agentes reconocibles del sector, creo que esta situación se convierte en una nueva excusa para arrojar alguna que otra opinión controvertida, reflejo de frustraciones y desengaños que nada tienen que ver con estas variedades y sus múltiples usos, medicinales o no.

Llevo algo más de cuatro años criando y cultivando prácticamente en exclusiva variedades de cannabis con muy diversos contenidos en CBD. Hemos creado entre varios amigos una asociación fundamentada en la conservación genética vegetal y, en lo que se refiere al cannabis, estamos llevando a cabo un banco genético de variedades con diferentes ratios de THC:CBD (actualmente tenemos más de 30 variedades con diferentes ratios). Aunque yo no sufro ninguna enfermedad grave y fundamento mi consumo en el placer y el bienestar que me proporciona, elijo las variedades ricas en CBD antes de cualquier otro tipo de marihuana. También he visto cómo reaccionan enfermos con diferentes dolencias ante los maravillosos efectos paliativos del cannabis, tenga CBD o no, y dependiendo del caso y sus necesidades.

La variedad Charlotte's Web se ha hecho especialmente famosa por su alto contenido de CBD y su aplicación en la epilepsia refractaria
La variedad Charlotte’s Web se ha hecho especialmente famosa por su alto contenido de CBD y su aplicación en la epilepsia refractaria

Hay personas que toman marihuana porque sí, porque les apetece y les hace sentir bien; otros lo hacen porque mejora su calidad de vida, pese a que no tengan ningún tipo de enfermedad grave que condicione sus días; los hay que toman cannabis simplemente para beneficiarse de sus efectos paliativos (aunque se atisba la posibilidad de usarse de forma curativa, por ahora vamos a dejar esta facultad a los científicos) y algunos que disfrutan tanto de sus, en muchos casos, imprescindibles efectos, como de los menos necesarios pero profundamente placenteros. En esencia, eso es todo. Habrá una considerable cantidad de consumidores que usen el cannabis de otros modos menos generalizados, como los que lo utilizan a pesar de que no les sienta bien, pero no creo que sea necesario detenerse tanto.

Cuando hablamos de nuestro proyecto con colectivos o asociaciones cannábicas, los hay que se muestran escépticos y profieren sentencias como “el cannabis ha sido medicinal mucho antes de que aparecieran las variedades con altos contenidos en CBD” o “nosotros nunca hemos tenido variedades con CBD en nuestra asociación y dispensamos a 300 usuarios terapéuticos”. Nadie lo pone en duda. Las preguntas que surgen inevitablemente después de estas aseveraciones son: ¿Está el enfermo totalmente satisfecho con el efecto que le produce el cannabis? ¿Habéis probado diferentes tipos basándoos en resultados de laboratorio y según la dolencia para saber qué le va mejor? ¿Le habéis preguntado si quiere tener efectos psicodélicos mientras palía su enfermedad?… y otras muchas e inevitables cuestiones que, en la actualidad, ya no debieran sonarle raras a nadie que tenga cierta relación con nuestra planta amiga. Actualmente, la situación genética del cannabis es demasiado compleja y disponemos de multitud de herramientas como para proporcionarle a un paciente una variedad con el único fundamento de tener una tendencia más sativa o más índica.

En lo que se refiere al uso medicinal del cannabis tampoco creo que haya mucho lugar para el escepticismo. Es una realidad que ocurre día a día en cualquier ciudad el mundo «libre» y, aunque parece que a ciertos activistas recreativos les resulta un lastre, un aspecto secundario en su lucha, es uno de los caminos más justos y eficaces que tenemos hacia la normalización. Si la pregunta fuese, ¿puedo usar cannabis para mejor mi calidad de vida si sufro ciertas enfermedades, sean graves o no?, la respuesta sería un rotundo sí. No acabo de entender el debate que hay recientemente en torno a esta cuestión, ni las algarabías de los más conservadores.

Otra cosa muy diferente es afirmar que la marihuana es el remedio para todos los males, desde el cáncer a la dermatitis atópica. Soy consciente de que estas afirmaciones hacen daño y pueden convertirse en un problema según quién las diga y quién las interprete o las ponga en práctica, pero tampoco podemos negar la condición medicinal de esta planta, ni infravalorar sus beneficios sólo porque creemos que lo primero que debemos reivindicar es nuestra libertad para elegir.

Muchos médicos siguen siendo cautos con respecto a sus usos que, como decía, ya son una realidad incontestable. La epilepsia refractaria en infantes es una de las situaciones más delicadas puesto que, aunque la mayoría de los niños mejoran su calidad de vida de forma drástica e inmediata cuando eliminan el uso de los tóxicos fármacos convencionales recetados para este tipo de dolencias y comienzan a tomar derivados del cannabis, no existe una investigación previa lo suficientemente fundamentada para saber qué conlleva este uso de, en la mayoría de los casos, extracto de CBD.

La medicación usada para la epilepsia refractaria es muy tóxica

La medicación usada para la epilepsia refractaria es muy tóxica

Vivimos un momento crucial para la evolución del uso medicinal de la marihuana. Los escasos cultivos legales de cannabis en el mundo marcan un antes y un después en la utilización concreta de especies y cannabinoides dentro de un entorno controlado. Somos obligados ignorantes fruto de la prohibición, y lo único que podemos hacer es aportar nuestro grano de arena en lo que tiene que ver con usos personales de ciertas variedades con específicos porcentajes de cannabinoides.

En cuanto a las CBD-rich, yo, que no soy nada objetivo, creo que todo aquel que no aproveche este momento de explosión, de evolución vertiginosa, se perderá una inmejorable ocasión de tener entre sus manos ejemplares de lo más variopinto, en muchos casos descendientes directos de algunos de los clones más relevantes de la historia del cannabis en Europa.

La posibilidad de hacer un cruce F2 que provenga de alguna de las pocas variedades con altos contenidos en CBD regulares que están saliendo al mercado, fruto del cruce entre un parental con un muy alto contenido en CBD y otro con un muy alto contenido en THC, nos permite seleccionar plantas muy similares a los parentales y muy diferentes entre sí. Consiguiendo tener en el humilde indoor de un cultivador cualquiera, como el mío, unos pocos ejemplares únicos.

A mi parecer, no ser capaz de valorar el gigantesco abanico de olores, ratios, efectos, apariencias, usos… y creer que se trata solo de una argucia comercial es, cuando menos, una perspectiva poco fundamentada en la experiencia. Desde grandes sativas con dejes metálicos, hasta índicas de fondo terroso; descendientes de Haze con fondo de Mango, grandes portadoras de CBD con un claro fondo a Herer o el diesel más originario con apenas un poco de cannabidiol. Todo un mundo de oportunidades para el que disfruta del cultivo de esta fascinante planta.

Hay quien dice que «las CBD-rich no colocan», y yo digo con rotundidad que eso es falso. Puede que no notemos efectos a los que estamos habituados, puesto que, efectivamente, el CBD modifica la forma en la que nos hace sentir la marihuana que consumimos. La mayor parte de usuarios y cultivadores están acostumbrados a fumar variedades que solo albergan THC, o poseen contenidos ridículos de CBD, y no podemos pensar que van a proporcionarnos los mismos efectos.

Marihuana medicinal dispensada en farmacias
Marihuana medicinal dispensada en farmacias

Las CBD-rich nos permiten disfrutar de algunas de las cualidades más agradables de otras hierbas sin cannabidiol (especialmente organolépticamente hablando), de un efecto suave, y nos dejan continuar con nuestras vidas y quehaceres diarios sin que supongan un problema. Algunos comentan que las variedades y extracciones con muy altos contenidos en CBD (1:3 y 1:4)  les producen cierta euforia controlada y les permiten hacer trabajos de alto rendimiento.

¿Qué más puedo decir? Que creo que debemos intentar ser más respetuosos. Pienso que hay quien cree que su trabajo tiene menos valor ahora que se han descubierto estas variedades, puesto que lo que ellos creían que eran variedades óptimas para el uso medicinal, ahora lo son menos. Nada más lejos de la realidad. Hay variedades que no tienen CBD que siguen siendo ideales para según qué dolencias.

Para mí, después de más de un decenio cultivando, las CBD-rich han supuesto un gigantesco cambio en la forma en la que veo la crianza de cannabis. Se trata de un mundo nuevo, lleno de posibilidades (más aún después de la decepcionante respuesta a corto plazo de las autoflorecientes).

Xosé

Partes de este texto fueron publicadas en la revista Cannabis Magazine.